Primero fue la resolución dictada en el año 2006, en favor del condenado Michael Morales, quien reclamó que el bromuro de panconio, violaba flagrantemente la constitución de Estados Unidos, al causar dolores que constituían un castigo cruel. En enero de 2011, la farmacéutica Hospira, a petición de su similar italiana, dejó de fabricar el tiopental, sedante que es utilizado en las ejecuciones. En diciembre del mismo año, otro tribunal, suspendió la aplicación de la pena de muerte de Mitchel Simms, cuestionando el protocolo de las prisiones que aplica tres drogas a los condenados.
Los sucesos apuntados demuestran claramente que la pena de muerte va en retroceso en el país del norte. Recientemente se ha conocido la noticia de que los grupos opositores, pedirán una consulta para su abolición, durante el 2012. En el estado de California, hace seis años que no se aplica la pena capital, y permanecen 713 condenados en el corredor de la muerte. Durante el tiempo de moratoria, han muerto cerca de 30 presos de forma natural, esperando la inyección letal. Desde 1977, en que se estableció nuevamente la pena de muerte, se han ejecutado a 13 personas, 2 con gas letal y 11 a través de la muerte química. De prosperar la iniciativa, California sería el quito estado norteamericano, en abolir la pena capital, desde el año 2007.
En su última entrevista del año 2011 para la Revista Ñ, que circula con el Diario Clarín de Argentina, el Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, es publicado bajo el sugestivo título “Nos cuidamos del ladrón y no nos damos cuenta de la violencia que crece en nuestra familia”. Vuelve sobre los temas que lo interesan, especialmente el dilema entre la criminología cautelar y la criminología mediática, a propósito de su último libro “La palabra de los muertos”.
El infractor en delito sexuales, constituye un verdadero desafío para el sistema penal. Aquejado a menudo de severos trastornos de personalidad, no alcanza para declaraciones de imputabilidad disminuída, y luego de las condenas, viene la inevitable pregunta: ¿es posible la rehabilitación? Se trata de un tema extraordinariamente discutido en la academia.
En el derecho penal moderno, tienen cada vez más importancia los delitos cometidos por personas ligadas a empresas. El fenómeno es propio de la globalización y ha dado lugar a la creación de nuevos tipos penales, y debates que pretenden despejar la forma como se hace responsables a quienes formando parte de las unidades económicas, se dedican a actividades ilícitas.