Por estos días, en Argentina, ha estallado el escándalo en torno al Dr. Raul Zaffaroni. El motivo, que en unos departamentos de su propiedad, entregados para administración, se practicaba la prostitución. Líderes políticos se han lanzado en picada contra el jurista, pidiendo la renuncia al cargo de ministro de la Corte Suprema, pero también ha obtenido el cerrado apoyo de personas que ven en el ataque, un intento de desprestigiarlo, por viejas cuentas políticas.
En lo antropológico no puedo dejar de observar que para intentar destruir psíquicamente a una persona se requiere una pulsión de odio tan brutal que en otras condiciones se materializaría en forma directamente destructiva en el plano físico. Me pregunto qué mueve semejante pulsión destructiva. ¿Qué genera o motiva semejando grado de odio? Y llego a la conclusión de que en el fondo es el afán crematístico y de poder. Poder y dinero es la clave. ¡Son locos! ¡Están alienados! Han alcanzado un grado tal de alienación que olvidan el viejo adagio popular: no hay mortaja con bolsillo. Si es que ya no lo tienen, reunirán el dinero que les alcance para vivir muchas vidas, pero no los vivirán, porque hay una sola y única vida, con límite infranqueable. Quizás esta afirmación sea demasiado existencialista y, por ende, resulte un poco pasada de moda, pero no puedo dejar de llamar a la reflexión desde esta perspectiva frente a semejante grado de alienación.
Les dejo el link, que contiene la clase completa.
