Las drogas producidas en laboratorio, han penetrado fuertemente el mercado norteamericano. Tienen un mayor valor agregado, toda vez que su producción es más barata que drogas tradicionales como la cocaína, que debe ser trasladada desde países latinoamericanos, con todos los riesgos y costos económicos que implica. Según estadísticas oficiales, de 300 casos diagnosticados durante el 2010 en centros de desintoxicación, la cifra aumentó a 6.000 en el 2011.

Estas creaciones químicas, también denominadas “sales de baño”, son designadas con nombres extraordinariamente atractivos, como “Vanilla Sky” o “Ivory wave”. Sus efectos son impredecibles. Es el caso de “Cloud nine”, una droga que se vendía entre 18 y 40 dólares, y que produjo dos casos de canibalismo: en uno de ellos, un hombre desnudo se comió parte del rostro de un indigente, antes de ser abatido por la policía de Miami, y en otro, un joven ingresó a una iglesia, donde en medio de gritos, intentó comer la mano de un policía. 

La Droug Enforcement Administración norteamericana, ha advertido mediante un comunicado público, los problemas que puede causar la ingesta de estas drogas, que amenazan con convertirse en un serio problema de salud pública.