Un tema clásico, el delincuente que ataca a su víctima, y al que todo sale mal. Contado por el genial compositor panameño Rubén Blades, quien incluyó el tema en su álbum “Siembra”, en 1978 y de inmediato se convirtió en un clásico. El malo no sospechaba que su víctima llevaba un arma en el bolso, y aún cuando ambos mueren, ella apuñalada y él tiroteado, un borrachito que pasaba por ahí, al ver los cadáveres, se lleva el revólver, el puñal y unas monedas.
Poca gente sabe que la historia no terminó ahí. En 1986, Ruben Blades publicó su disco “Escenas”.En la canción “Sorpresas”, el borrachito fue asesinado por otro ladrón, un poco más allá del lugar de donde yacía Pedro Navaja. El inesperado personaje vuelve a la escena del crimen, y Pedro Navaja lo apuñala con un cuchillo que escondía entre sus ropas. La canción dice que:
“Pedro Navaja tomó su papel de identidad
y se lo puso al ladrón
en el bolsillo de atrás del pantalón
para confundir la investigación.”
Pedro, herido de bala, cogió su otro puñal,
él siempre anda con dos,
cuando sale a trabajar;
y del barrio hasta la luna voló su carcajada.”
Dos canciones sobre delitos contra la vida humana independiente, en su estado más puro y duro.