Esta semana fallecieron dos presos en la cárcel El Manzano II de Concepción. El primero, individualizado como Héctor Rodrigo Soto Navarrete, de 30 años, cumplía una condena de 10 años por el delito de robo con violencia, y murió el pasado miércoles, luego de permanecer hospitalizado en la UCI del Hospital Regional de Concepción, por seis días. La otra víctima fue individualizada como José Miguel Ortega Jara, también de 30 años, quien cumplía una pena por homicidio, y dejó de existir el viernes, luego de presentar los síntomas y ser internado en el Hospital Regional el pasado martes.
En las últimas horas trascendió que otros tres internos están aislados y se cree que son portadores del virus. El Ministro de Salud Jaime Mañalich, llegó a la zona esta mañana, y se reuniría con el intendente Victor Lobos y el Seremi de Justicia Roberto Coloma, y otras autoridades, para supervisar e implementar medidas que eviten nuevos casos. En el recinto conocido como El Manzano, funcionan dos lugares de reclusión, En la cárcel concesionada, terminada de construir recientemente, se verificaron los dos casos fatales. Los examenes de los tres casos sospechosos, fueron enviados a Santiago para su análisis, y se espera el resultado para las próximas horas.
En Nuevo México Estados Unidos, los guardias de prisión al parecer tienen graves problemas de memoria. El ciudadano Steve Slevin, fue detenido en agosto de 2005 por conducir en estado de ebriedad, y puesto en una celda, donde permaneció por dos años sin comparecer ante tribunal alguno.
En noviembre del año pasado,
Primero fue la resolución dictada en el año 2006, en favor del condenado Michael Morales, quien reclamó que el bromuro de panconio, violaba flagrantemente la constitución de Estados Unidos, al causar dolores que constituían un castigo cruel. En enero de 2011, la farmacéutica Hospira, a petición de su similar italiana, dejó de fabricar el tiopental, sedante que es utilizado en las ejecuciones. En diciembre del mismo año, otro tribunal, suspendió la aplicación de la pena de muerte de Mitchel Simms, cuestionando el protocolo de las prisiones que aplica tres drogas a los condenados.